El director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, John Ratcliffe, sostuvo este jueves una reunión de alto nivel en La Habana con representantes del Ministerio del Interior cubano, en un encuentro que marca uno de los contactos más delicados entre ambos países en medio de una creciente tensión diplomática.
La visita fue confirmada por el Gobierno cubano a través de un comunicado difundido en medios estatales, donde se informó que el encuentro fue aprobado por la llamada “dirección de la revolución”, encabezada por el exmandatario Raúl Castro y otros dirigentes históricos del régimen. Según La Habana, la delegación estadounidense llegó tras una solicitud de la administración del presidente Donald Trump.
Las autoridades cubanas señalaron que durante las conversaciones insistieron en que la isla “no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos” y defendieron que no existen motivos para mantener a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Asimismo, aseguraron que el país no alberga organizaciones extremistas, ni permite operaciones hostiles contra Washington desde su territorio.
El comunicado también destacó que ambas partes expresaron interés en fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad y cumplimiento de la ley, en un contexto marcado por la crisis energética que atraviesa Cuba y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
La reunión ocurre en uno de los momentos más complejos de las relaciones entre Washington y La Habana en las últimas décadas. Desde inicios de año, la administración Trump ha incrementado la presión sobre el Gobierno cubano, reclamando reformas económicas y políticas profundas, mientras mantiene restricciones y medidas económicas que han agravado la situación interna de la isla.
En semanas recientes, ambos gobiernos habían iniciado discretos contactos diplomáticos, incluyendo una reunión celebrada en abril en la capital cubana, aunque hasta ahora no se habían revelado avances concretos. La presencia de Ratcliffe en la isla confirma que, pese a las fuertes diferencias políticas, ambos países mantienen abiertos canales de diálogo en asuntos estratégicos y de seguridad.
