SEÚL. – Corea del Norte arremetió este jueves contra la reciente resolución sobre derechos humanos aprobada por la ONU como una «grave provocación política», acusando a los países que la impulsaron de aplicar un doble rasero ante las «masacres» en la guerra en Oriente Medio.

«La práctica de adoptar este tipo de ‘resoluciones de derechos humanos’ contra Corea del Norte, que se ha mantenido durante más de 20 años, es una muestra en miniatura de la deplorable situación actual del ámbito de los derechos humanos de la ONU», dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores en un comunicado de la agencia estatal KCNA.

Pionyang afirmó que las posturas de la ONU en cuanto a derechos humanos se han contaminado «por la politización, la selectividad y los dobles raseros».

En su crítica, mencionó que en el actual conflicto en Oriente Medio se están cometiendo «masacres» que eclipsan los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo la muerte de más de un centenar de menores, en aparente referencia al reciente a las víctimas del bombardeo a una escuela femenina de primaria en Irán, que mató a al menos 168 personas, la mayoría menores de edad.

La resolución, aprobada el lunes en Ginebra, condena las violaciones duraderas, sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos por parte del régimen norcoreano.

Corea del Sur decidió finalmente copatrocinar el texto, pese a informes de que evaluaba abstenerse como gesto de reconciliación intercoreana, como ocurrió entre 2019 y 2022 bajo el mandato de Moon Jae-in, del mismo bloque liberal que el actual presidente Lee Jae-myung.

«La situación general de los derechos humanos (de Corea del Norte) en los últimos 10 años no mostró ninguna mejora y, en muchos casos, se deterioró, pese a informes de algunos avances aislados, como evaluó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DD.HH. el pasado septiembre», dijo en febrero la relatora especial de la ONU sobre la situación de derechos humanos en Corea del Norte, Elizabeth Salmón, en Seúl.

La ONU y numerosas organizaciones defensoras de derechos humanos han documentado durante décadas abusos graves y sistemáticos en Corea del Norte, incluidos ejecuciones públicas, trabajos forzados y una fuerte represión del acceso a información externa.