El proyecto para renovar de manera masiva la cédula de identidad y electoral durará un año, pero el contrato para suplir los equipos y servicios necesarios se ha firmado por una década, tiempo en que la Junta Central Electoral (JCE) acostumbra a cambiar el formato del documento. 

La cédula actual será sustituida precisamente por considerarse que su tecnología de diez años de antigüedad se volvió accesible y fácil de replicar para los falsificadores. El contrato para su impresión se rubricó por ese mismo período con la empresa Copy Solutions Internacional.

No obstante, el presidente de la JCE, Román Jáquez Liranzo, ha prometido que en esta oportunidad se producirá un carné de identidad cuya vigencia superará a los anteriores.

La JCE y el consorcio Emdoc acordaron que una vez ellos entreguen los equipos, materiales y servicios para emitir ocho millones de tarjetas de policarbonato y 800 mil cédulas digitales, el contrato seguirá vigente por 10 años.

A su vez, la JCE se comprometió a seguir «girando órdenes de compra» durante este plazo para la adquisición de equipos, materiales y servicios con las mismas especificaciones que los adjudicados inicialmente. 

Lo anterior significa que el monto adjudicado en la licitación, por 3,361.5 millones de pesos, es una partida inicial que seguirá aumentando a lo largo de una década, lo que explica en parte la suma de 6,000 millones de la que habló Román Jáquez, presidente de la JCE

En el convenio se estipuló que, si la demanda de plásticos supera los ocho millones licitados, Emdoc deberá suplir las cantidades adicionales requeridas por la JCE durante esos 10 años al mismo costo unitario de 156 pesos, ajustables según la inflación bajo la cláusula de «equilibrio económico».   

Lo mismo sucedería con la cédula digital, lo cual deja abierto un amplio margen para agrandar el contrato pues la JCE solo requirió la producción de 800 mil a un costo de 261 pesos cada una.